jueves, 26 de agosto de 2010

Lo que nunca te imaginas….

Siempre una pretende creer que lo que le ocurre es sólo privacidad de una, pero…no es así.

Nací en un pueblo del interior , hoy ciudad, donde el río y el monte eran el atractivo mayor.

De padres obreros , tuve una infancia se podría decir que feliz, con un espíritu rebelde que me perseguiría toda la vida y con dos grandes pasiones: la música y la preocupación por los demás.

Recordar esos días suelen ser un atractivo por un lado y una desolación por el otro.

Ni entonces , ni ahora se me ocurriría pensar que ya hay un determinismo en nuestro

andar por esta vida, pero algo debe haber que nosotros mismos generamos…

Más allá de los prejuicios que a veces sin proponérnoslo sentimos, jugué las cartas de la vida como creí que debía jugarlas, teniendo como meta el otro, el otro ser humano, ….

Y , así poco a poco apoyada en esa magnífica espartana que fue mi Madre, afirmé convicciones y di a todos lo que creí que tendría que dar.

Dice Mario “No sé por qué después de tantos años estoy en pugna con mis vanidades” .

Lo cierto es que esto de ser humano te exige también contemplarte , mimarte un poco a ti misma…Si no pude mimarme a mi misma , habré tenido capacidad de mimar a otros?

Estoy entrando en el umbral del último tramo, y, un nudo aprieta mi garganta, espero que los que estuvieron a mi lado hayan podido ser felices, y, yo, la que revolvió cielo y tierra, la que se paró ante una búsqueda incesante, al conversar conmigo misma encuentre algo verde y amarillo que me digan que no estuve tan equivocada…

Que me digan que el azul y el violeta del horizonte , nunca se me van a ir de mis ojos.; y, que podré encontrar otras aguas, otras nubes y otras sonrisas que me envuelvan con ternura, como si pudiera de esa forma renacer……

Pura















 



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