Nací en un pueblo del interior , hoy ciudad, donde el río y el monte eran el atractivo mayor.
De padres obreros , tuve una infancia se podría decir que feliz, con un espíritu rebelde que me perseguiría toda la vida y con dos grandes pasiones: la música y la preocupación por los demás.
Recordar esos días suelen ser un atractivo por un lado y una desolación por el otro.
Ni entonces , ni ahora se me ocurriría pensar que ya hay un determinismo en nuestro
andar por esta vida, pero algo debe haber que nosotros mismos generamos…
Más allá de los prejuicios que a veces sin proponérnoslo sentimos, jugué las cartas de la vida como creí que debía jugarlas, teniendo como meta el otro, el otro ser humano, ….
Y , así poco a poco apoyada en esa magnífica espartana que fue mi Madre, afirmé convicciones y di a todos lo que creí que tendría que dar.
Dice Mario “No sé por qué después de tantos años estoy en pugna con mis vanidades” .
Lo cierto es que esto de ser humano te exige también contemplarte , mimarte un poco a ti misma…Si no pude mimarme a mi misma , habré tenido capacidad de mimar a otros?
Estoy entrando en el umbral del último tramo, y, un nudo aprieta mi garganta, espero que los que estuvieron a mi lado hayan podido ser felices, y, yo, la que revolvió cielo y tierra, la que se paró ante una búsqueda incesante, al conversar conmigo misma encuentre algo verde y amarillo que me digan que no estuve tan equivocada…
Que me digan que el azul y el violeta del horizonte , nunca se me van a ir de mis ojos.; y, que podré encontrar otras aguas, otras nubes y otras sonrisas que me envuelvan con ternura, como si pudiera de esa forma renacer……
Pura
No hay comentarios:
Publicar un comentario