El amor me llegó como una gloria
Y yo quedé después como un residuo
Ella acabó en mis brazos
Desde entonces nada fue lo mismo
De día respiré como en la noche
Sin comulgar aún con mi destino
Y en el presente lleno de pasado
ya no hubo cielo nubes o rocío
me supe un extranjero de mi suerte
como si ya no fuera de este sitio
pero el paisaje existe allá a lo lejos
e igual uno recorre ese camino
ignoro si me espera un más allá
y lo callo a sabiendas como un rito
importa lo que tuve entre las manos
y para mi congoja se deshizo
pocas cosas me alientan o me encienden
a lo sumo despunta un desafío
tan insignificante y tan enorme
que apenas si me cabe en este libro.
Mario Benedetti.
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